¿Cansada de cocinar para que tu hijo termine rechazando el plato?

Descubre un plan de 21 días que te muestra qué servir, cómo combinar sus alimentos favoritos con otros nuevos y cómo recuperar la tranquilidad en la mesa, con recetas latinas fáciles y sin obligarlo a comer.

Todo lo que probaste hasta ahora le ponía más presión a la mesa. Este plan va al revés: te dice qué servir cada día durante 21 días, con recetas latinas que parten de los alimentos que tu hijo ya acepta.

Plan de 21 días junto a los bonos Frases para la mesa, Respuestas para la familia que insiste y Loncheras para el niño que come poco, con una tablet que muestra las recetas
Paula Sánchez
Paula Sánchez
Medellín, Colombia
Rated 5 out of 5

“Antes del plan, mi hijo comía casi siempre lo mismo: arroz, arepa y algunas frutas. Cada vez que intentaba darle algo diferente, lo apartaba sin probarlo. Lo que más me gustó del Plan de 21 días fue que no tuve que cambiarle toda la comida de golpe. Empecé a combinar lo que ya le gustaba con pequeñas porciones nuevas, siguiendo las recetas de cada día. No es que ahora coma de todo, pero ya se anima a explorar algunos alimentos y, sobre todo, dejamos de discutir tanto a la hora de comer. Para mí, eso ya es un gran avance.”

Llega la hora de comer y ya sabes cómo va a terminar

Le sirves el plato con cariño, te sientas a su lado y antes del segundo bocado ya lo está empujando. Muchas mamás lo dicen con las mismas palabras: me desespero cuando llega el momento de la comida. Tres veces al día, la mesa se vuelve una negociación en la que nadie gana.

Ciclo Cada comida igual: 1. Sirves el plato, 2. Lo empuja, 3. Insistes, 4. Termina en llanto

Se alimenta a base de leche y poco más, y cada semana parece que come peor.

Acepta arepa y fruta. Lo que tenga otro color o textura vuelve intacto a la cocina.

Almuerza dos cucharadas y te dice que ya no tiene hambre.

La tía o la abuela preguntan por qué no le das otra cosa, como si no lo hubieras intentado mil veces.

Abres Instagram y aparecen platos perfectos de niños que comen brócoli sonriendo.

Lo más pesado llega en la noche, cuando todos duermen y tú te quedas pensando que estás fallando como mamá. Esa culpa cansa más que cualquier pelea en la mesa.

Lo que ya probaste

Cada una de estas tenía sentido el día que la intentaste. Ninguna te dio una semana tranquila.

Las cinco empujan al niño a comer. El Plan de 21 días va en la dirección opuesta y te dice, día por día, qué poner en el plato a partir de lo que tu hijo ya come.

Cinco intentos que no funcionaron. ✕ Obligarlo a terminar el plato. Come menos, la mesa se llena de llanto y hay niños que terminan vomitando. ✕ Dejarlo sin comer para que el hambre haga su trabajo. Llegan días enteros en los que casi no prueba nada, y el miedo te lo quedas tú. ✕ Premiarlo con chocolate o con una tabla de caritas felices. No funcionó, y te dejó culpa y ganas de compensarlo con regalos. ✕ Darle solo lo que acepta para tener una comida en paz. La paz dura hasta la siguiente comida y te queda la duda de si lo estás volviendo más selectivo. ✕ Leer libros largos sobre niños que no comen. Te calman un rato, se repiten mucho y no te dicen qué servir mañana.

El plato 1+1

Piensa en una fiesta donde no conoces a casi nadie. Buscas una cara conocida, te quedas cerca y desde ahí te animas con los demás. En el plato de tu hijo pasa lo mismo. Cada comida del plan lleva un alimento que ya come y uno nuevo en porción pequeña, sin pedirle que lo pruebe, y lo nuevo vuelve a aparecer día tras día junto a algo que le da seguridad.

El plato 1+1. 1. Haz la lista de lo que ya come. Anotas los alimentos que tu hijo acepta hoy, aunque sean cinco. Ese es tu punto de partida. 2. Arma el plato con uno conocido y uno nuevo. La guía te muestra cómo servirlos juntos para que la mesa deje de sentirse como un examen. 3. Abre el día que te toca. El plan te dice qué servir y qué decir (y qué no decir) en cada uno de los 21 días. 4. Cocina la receta del día. Comida de casa con arroz, arepa, huevo, plátano, pollo o papa, más un alimento nuevo. 5. Anota lo que pasó. En un minuto registras en el celular si lo tocó o lo probó, y empiezas a ver avances que hoy se te escapan.

Todo lo que llega a tu correo hoy

Lo de siempre y el plan: sin presión, plan diario y recetas latinas
Portada del Plan de 21 días junto a una tablet que muestra sus páginas interiores

Haz que tu hijo vuelva a probar comida nueva en 21 días (sin obligarlo, premiarlo ni castigarlo):

el Plan de 21 días para que tu hijo coma más variado a partir de lo que ya come. Trae la guía para armar el plato sin pelear, el plan día por día, 21 recetas latinas, el registro en el celular y las señales para consultar a un profesional.

$17 USD
Portada del bono Frases para la mesa
Bono 1:

Frases para la mesa: qué decirle a tu hijo cuando empuja el plato.

60 frases listas para cuando dice “no me gusta” o “huele feo”, para que la comida no termine en pelea.

$9 USD
Portada del bono Respuestas para la familia que insiste
Bono 2:

Respuestas para la familia que insiste: qué decirles a la abuela y a la tía.

Guiones cortos para cuando alguien presiona al niño o te critica en plena comida.

$5 USD
Portada del bono Loncheras para el niño que come poco
Bono 3:

Loncheras para el niño que come poco: 15 ideas con lo que ya acepta.

La misma lógica del plan, llevada al colegio.

$7 USD
Lo que cubre tu plan: el Plan de 21 días en el centro con tres ramas, mesa, colegio y familia

Todo esto podría costarte

$38 USD
Hoy solo
$8.99 USD, pago único, sin mensualidades.

Cada día sin plan son tres comidas más

Seguir igual cuesta: más peleas, más culpa y mesa tensa

Mañana habrá desayuno, almuerzo y comida, con plan o sin él. Si todo sigue igual, son tres peleas más, y cada una le enseña a tu hijo que la mesa es un lugar tenso. El plan empieza en la próxima comida, sin esperar al lunes.

Familias que siguieron el plan

Mariana Rodríguez
Mariana Rodríguez
Bogotá, Colombia
Rated 5 out of 5

“Mi hijo prácticamente vivía de leche y unas pocas cosas más. Cada comida era una preocupación porque sentía que no estaba comiendo suficiente. Con el plan fui aprendiendo a ofrecerle alimentos nuevos sin obligarlo. Durante los 21 días empezó a probar pequeñas porciones de arroz, pollo y algunas verduras. Todavía tenemos días difíciles, pero ver que se anima a probar algo diferente ya es un avance enorme para nosotros.”

Daniela Gómez
Daniela Gómez
Medellín, Colombia
Rated 5 out of 5

“Mi niña podía comer arepa y banano todos los días, pero cualquier otra cosa era un problema. Lo que más me gustó fueron las recetas porque son comidas que conocemos y podemos preparar en casa. Empecé a combinar sus alimentos favoritos con pequeñas porciones nuevas. No fue magia de un día para otro, pero ahora tenemos más opciones y me siento mucho más tranquila.”

Valentina Pérez
Valentina Pérez
Cali, Colombia
Rated 5 out of 5

“Antes le decía a mi hijo que no podía levantarse hasta terminar el plato. Terminábamos los dos llorando o de mal genio. Con el plan entendí que insistir tanto estaba haciendo las comidas más difíciles. Empecé a cambiar mi manera de acompañarlo y a respetar su ritmo. Ahora podemos sentarnos a comer sin tantas discusiones, y eso para mí vale muchísimo.”

Carolina Martínez
Carolina Martínez
Ciudad de México, México
Rated 5 out of 5

“Llegaba la hora del almuerzo y yo ya estaba estresada pensando qué iba a rechazar mi hija. Me desesperaba cocinar para que después no quisiera ni probar. Tener una guía para cada día me ayudó a organizarme y a dejar de improvisar. Seguimos trabajando en que acepte nuevos alimentos, pero ahora vivimos las comidas con mucha más calma.”

Andrea Ramírez
Andrea Ramírez
Lima, Perú
Rated 5 out of 5

“Mi mamá y mis suegros siempre opinaban que mi hijo estaba muy flaco porque yo no lo obligaba a comer. Eso me hacía sentir horrible. El bono de respuestas para la familia me ayudó a encontrar palabras para explicarles cómo estábamos manejando la alimentación. Hoy puedo poner límites con cariño, sin convertir cada almuerzo familiar en una discusión.”

Natalia Herrera
Natalia Herrera
Quito, Ecuador
Rated 5 out of 5

“Todos los días mandaba la lonchera con ilusión y casi siempre regresaba igual. Ya no sabía qué prepararle. Empecé a usar las ideas de loncheras del plan, incluyendo alimentos que mi hijo ya aceptaba y otros en pequeñas cantidades. Algunas cosas todavía regresan intactas, pero otras ya las prueba y tengo muchas más ideas para variar.”

Paola Fernández
Paola Fernández
Buenos Aires, Argentina
Rated 5 out of 5

“Me comparaba muchísimo con otras mamás. Veía niños que comían de todo y pensaba que yo estaba haciendo algo mal. Este plan me ayudó a entender que no tenía que convertir cada comida en una prueba de si era buena madre. Hoy celebro los pequeños avances y ya no me castigo tanto cuando mi hijo rechaza algo.”

Gabriela Torres
Gabriela Torres
Santiago, Chile
Rated 5 out of 5

“Había leído artículos, consejos y hasta libros sobre niños que comen poco, pero cuando llegaba el momento de cocinar seguía sin saber qué preparar. Lo diferente de este plan fue tener los días organizados y recetas específicas. Abría el día correspondiente, revisaba la propuesta y sabía por dónde empezar. Me ayudó a llevar los consejos a la práctica.”

Juliana Castro
Juliana Castro
Barranquilla, Colombia
Rated 5 out of 5

“Trabajo todo el día y llego a casa cansadísima. Lo último que necesito es pasar horas buscando recetas para que mi hijo termine rechazándolas. Me gustó que el plan incluyera comidas caseras con ingredientes fáciles de conseguir. Pude organizar algunas preparaciones con anticipación y dejar de pensar todas las noches qué iba a cocinar al día siguiente.”

Estefanía, creadora del Plan de 21 días

Hola, soy Estefanía

Soy la tía de una niña de dos años. Mientras la veía crecer, noté que había alimentos que no le gustaban, y me frustraba no poder darle una alimentación adecuada.

Me tocó aprender. Investigué y probé distintas metodologías hasta identificar qué alimentos ofrecerle y de qué forma preparárselos. Hoy se los come sin problema.

Armé este plan para que no tengas que empezar desde cero.

Sello Garantía de 7 días

Pruébalo 7 días

Lee la guía y aplica la primera semana del plan. Si sientes que no es para ti, escríbenos dentro de los 7 días y te devolvemos tu dinero. Sin preguntas.

Preguntas frecuentes

Casi todo lo que probaste le pedía más esfuerzo a tu hijo en la mesa. Este plan quita esa presión y empieza por los alimentos que ya come.

Obligar suele hacer que coma menos. En cada plato del plan hay algo que ya come, así que siempre hay algo en la mesa que sí se come.

El plan no te pide cocinar un menú aparte. Pone un alimento conocido en el mismo plato, junto a lo nuevo, como recomiendan las guías de alimentación infantil.

El plan no reemplaza al pediatra. Incluye una página con las señales para consultar a un profesional, como vómitos o pérdida de peso.

Las recetas usan comida de casa y el plan te dice qué hacer cada día. La guía se lee en unos 50 minutos y el registro diario toma uno.

El bono de loncheras lleva la misma lógica al colegio: 15 ideas que parten de lo que ya acepta y le suman algo nuevo.

La próxima comida puede empezar distinta

Por $8.99 hoy recibes:

Plan de 21 días junto a los bonos Frases para la mesa, Respuestas para la familia que insiste y Loncheras para el niño que come poco, con una tablet que muestra las recetas
Laura Méndez
Laura Méndez
Bogotá, Colombia
Rated 5 out of 5

“Terminé los 21 días y lo primero que noté fue que mi hijo ya no se ponía tan nervioso cuando veía algo diferente en su plato. Antes rechazaba la comida sin siquiera mirarla y cada almuerzo terminaba en una pelea. Ahora se anima a tocar, oler y hasta probar pequeñas porciones de alimentos nuevos. Todavía hay cosas que no acepta, pero lo más bonito es que volvimos a sentarnos a la mesa sin lágrimas ni discusiones. Para mí, ese cambio vale muchísimo.”

Este plan es material educativo para familias y no reemplaza la consulta con un pediatra u otro profesional de la salud. Cada niño avanza a su ritmo y los resultados pueden variar.

$8.99 USD